martes, 31 de marzo de 2009

Recapitalizando entidades

Dentro de cada Mario, hay un Wario luchando por salir (y dentro de cada Luigi, un Waluigi que es igualito que Pierre Nodoyuna).



Me veo envuelto en una piel de cabra, bajando del monte Sinaí con las tablas sobre cómo encontrar trabajo. Naturalmente, para convertirnos en seres de luz que van por la vida redactando decálogos, ha habido que comer langosta (del desierto, malpensados), matorrales rodantes y hasta el cuero de los zapatos:

1. El currículo "definitivo" debe atravesar una serie de catastróficas iteraciones. Para cuando un profesional de la intermediación laboral le puede echar un vistazo, hemos mandado las versiones malas precisamente a los mejores sitios.

2. Los amigos albergan buenos sentimientos hacia nosotros, no leen el CV de forma objetiva, y los cambios que proponen pueden no estar enteramente meditados. Lo digo porque yo también he sido "amigo de".

3. Es un palo reaparecer en la vida de los ex- con la intención de pedir, porque sólo nos hemos acordado de ellos ahora que pasamos necesidad.

4. La sistematización de las gestiones burrocráticas puede hundir el ánimo en una escala que va desde Kafka (el absurdo) hasta Larra (la desesperación).

5. El dulce veneno iónico del ordenador aplaca el sentido urgente de las gestiones. Ellos tampoco se molestan: llevo apuntado a ofertas hasta dos meses.

6. Concurso canino: la abundancia de materia prima anima a los empleadores a elevar el listón a alturas absurdas. P.ej.: prepárate una redacción de seis mil palabras sobre Venezuela y diez minutos de Powerpoint sobre el papel de las oenegés en el mundo, y luego nos dejas tu nombre y ya te llamaremos...

7. La proporción de inscritos a cursos gratuitos es de diez personas por plaza. Mi caballo, en particular, está cansadísimo, y estoy viendo un mesteño ligero de cascos hacerme tilín desde el rancho de al lado.

8. Los de recursos humanos disfrutan con ello.

9. ¿Qué puedes esperar de tu trabajo si las mentiras comienzan antes de ser contratado?

10. Lo peor que puede pasar es que nos den el empleo.


P.S. Una empresa de seguridad me da el enterado al envío del currículo. Responde con un mensaje a todos los candidatos a trabajar con ellos... filtrando todas las direcciones de correo electrónico. Miedo me da el día en que me pidan el número de cuenta para ingresar la primera nómina, a lo mejor acabamos todos en Guantánamo.

2 comentarios:

Julieta dijo...

Qué divertido... o patético... La última vez que estuve buscando trabajo, yo me hice una tabla con todas las personas de contacto de las empresas a las que les enviaba el cv, fecha, para luego perder la cuenta, la ilusión y terminar buscando lo más absurdo, rogando, claro, que no me lo dieran, pero acudiendo impoluta a las entrevistas...

Munchausen dijo...

Era una buena estrategia. Uno nunca sabe. Ahí cobran sentido las cartas de agradecimiento por la atención prestada en la entrevista, incluso cuando el proceso ha concluido. Ese sería el punto 11 de mi "decálogo".