martes, 30 de junio de 2009

El gallego errante publica " Sobre el autoconcepto y el mal Karma"

Buenas.

Saludos Barón, con su permiso introduzco una reflexión.

Hace tiempo que vengo dándole vueltas a algo en la cabeza…

Nací en un pueblo pequeño del norte y ahora hace unos 5 años que vivo en Madrid. En el sitio de donde vengo, casi todo el mundo se conoce y la gente se saluda por la calle, da las gracias cuando alguien cede su sitio en una cola o cuando le sujeta la puerta de algún establecimiento al salir o entrar, por no hablar de que la gente no suele ir atropellando a los demás con su carro de supermercado o deja a los niños sueltos en el restaurante para que los eduquen los demás, como en todo, siempre hay excepciones pero eso es el pan nuestro de cada día.

La gente que no me conoce puede pensar al verme que siempre estoy enfadado, supongo que es mi cara y la mayoría de los que me conocen piensan que soy un rancio por mi forma de hablar, que no niego que a veces sea brusca.

Muy pocas personas me han visto ayudar a un señor que conduce una silla de ruedas a salvar una barrera arquitectónica como lo llaman ahora (bajar el escalón de una acera como lo llamamos en mi pueblo) o ayudar a mi vecina de arriba de más de 70 años a subir la compra, al igual que mi forma poco asertiva de comunicarme, me sale sólo.

Al poco tiempo de llegar a Madrid, y por mi mala costumbre de pueblerino, le sujetaba la puerta a una persona a la salida del metro y cuando me daba cuenta, estaba como un conductor novato en una rotonda: parado en la salida. Lo más fuerte me pasó un día en el interior de un vagón, sentada enfrente de mi había una chica sudamericana, pasaron varias estaciones y se subió un compatriota suyo que se sentó a su izquierda, yo, iba como casi todo el mundo escuchando música con mis auriculares, les vi hablar al poco rato de sentarse el señor, que parecía mayor que la chica, pasaron las estaciones cuando el señor se revuelve y le pega a la chica en la cara, en un acto reflejo me arranco los auriculares de las orejas y me levanto para increparle al jodido bastardo, que aún tenía más que decir y cuando miro a mi alrededor, la gente con la cabeza más metida en sus libros y periódicos que cuando entra una pareja de ancianos, sólo un chico, que debía ser otro pueblerino como yo, cuando se cruzaron nuestras miradas, se levantó también a hacerle frente al hijoputa que empezaba a amenazarnos de muerte, a la chica, a mi y si me descuido a todo el vagón… afortunadamente el convoy paró y el cabrón se bajó. Tratamos de tranquilizar a la chica, que lloraba, más por el susto que por el golpe, casualmente nos bajamos un par de paradas después y la chica me contó que no conocía de nada al señor aquel y que pensaba que estaba borracho.

No es muy frecuente ver escenas como esta pero si que hemos visto más de una vez a una persona desmayada por el calor o lo que sea y la gente esquivándola como si se tratase de una carrera de obstáculos, o alguien que lleva un carrito de bebé y según se va acercando a las escaleras, la gente apura el paso para no tener que ayudar a subir, ¿Cuántas escaleras? 20 escalones con el peso de medio carrito, cualquiera diría que vamos a tener que cuidar al niño después… así vamos.

Ayudar, la gran mayoría de las veces es gratis y nunca se sabe cuando vas a necesitar que te ayuden a ti. Haz el bien y no mires a quien.

Suelo ver la serie “My name is Earl”, me hace gracia verme reflejado en muchas de las situaciones que intenta solucionar el protagonista y su teoría del Karma. Quienes la conozcan saben de que hablo, los que no… la pueden ver a altas horas de la madrugada en la televisión, como cualquiera de las cosas un poco interesantes.

Que bien debería irme en la vida de esta manera, con un poco de suerte, en un par de años hasta se acabaría el hambre en la tierra pero noooooooo, noooo señor…

El Karma, brevemente es: (copio y pego)

“el Karma es una energía metafísica (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas. De acuerdo con las leyes del karma, cada una de las sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores. Es una creencia central en las doctrinas del ayyavazhi, el budismo, el hinduismo y el jainismo.”

Da igual las buenas acciones que haga, según esto, debo de ser una reencarnación de Torquemada porque no hacen más que pasarme putadas* y cuando muera… mi rencarnación en crustraceo va a ser la re-ostia, voy a ser el percebe más afortunado del mundo, viviré en las mejores aguas, cuando se estrelle un petrolero el crudo me esquivará, creceré grande y fuerte sin poder hacer nada mientras veo como mariscadores y furtivos se llevan a mis hermanos percebes y cuando muera… volverá a nacer otra vez El Gallego Errante, con el jodido mal Karma que me ha tocado.

¿Mal karma o simplemente mala suerte?

*Si quereis que escriba algunas de las mejores putadas que me han pasado an los últimos años para evaluar, teneis que pedirlo, mínimo 5 peticiones por putada.

14 comentarios:

Munchausen dijo...

Por pedir, que no quede: ¡que hable! ¡Que hable!

Ilse dijo...

Hmmm, he leído atentamente el post y tego dos cosas que decir:

- No hay nada de malo en no saludar a la gente. En los pueblos se saludan todos y luego se matan por una linde.

- Yo no soy de provincias y también dejo el sitio a la gente (aunque Saza no me lo aceptara), y también me he encarado con gente en el metro y los autobuses.

Julieta dijo...

* Tuve que mirar la definición de "rancio" en el diccionario, porque para mí sólo existía la que da el de la RAE. Pero me encontré con el de María Moliner, y sí, ahí aparece como un adjetivo del carácter. Muy bien, todos los días aprendo algo nuevo! (Todos, todos no, pero cerca).

* Por lo demás, yo creo que la felicidad, la de verdad, no la de bombos y platillos, se encuentra todos los días en las pequeñas cosas, en los detalles, en esos gestos que no pasan desapercibidos. Y eso es tanto en el dar como en el recibir. La chica esa para con la cual tuviste ese gesto, seguro que no lo olvidará; es hermosa la sonrisa agradecida de alguien a quien uno cede el asiento en el transporte público; o el gesto de mi vecina de 81 años, que a veces cuando la visito me convida gazpacho casero "pero no porque te haga falta" (es tan generosa que a veces me lo aclara). Esas son las mejores cosas de la vida, en las que uno muchas veces no repara, pero en cuanto se pone a pensar, ahí están, y son muchas. A veces sólo hay que descentrar un poco la situación, para ver que por ahí eso que pensábamos que tenía que ser de una manera determinada, tal como está siendo es maravilloso.
Te tienen que pasar muchas "putadas" para pensar en que tienes mal karma o mala suerte... Cuéntanos alguna...

Julieta dijo...

Dos cositas que me quedé pensando desde la mañana: Las clases siguen dando para la crónica y el Barón se está haciendo rogar. La profe nos dijo que ya lo conoceríamos, pero no da la cara!! Para cuándo?

la profe dijo...

Yo como el barón pido que lo cuente, ya van dos

Julieta dijo...

Yo también me sumo a la moción: Que lo cuente!
Pensaba hoy en una frase muy espiritual que dice mi mamá, pero voy a apelar a un cuento chino que quiere decir lo mismo. Contaba la historia de un hombre sentado en la puerta de su casa, al que le van pasando muchas cosas, y la gente siempre le decía "qué mala/buena suerte" (dependiendo del caso, claro). Él respondía "buena suerte, mala suerte, quién sabe". Y así fue que por ejemplo, cuando su hijo se quebró una pierna, la reflexión fue "mala suerte", pero cuando luego vino el ejército a reclutar soldados para una guerra, eso fue buena suerte. Todo depende del cristal con que se mire... El mío suele ser muy luminoso, todas las "malas suertes" que he tenido me han traido hasta aquí y es una bendición...

la profe dijo...

Sólo quedan dos peticiones "gallego errante" y tendrás que cumplir con lo que escribiste.

la profe dijo...

He recibido vuestros correos, ando un poco liada, no creo que pueda verlos hasta la próxima semana.

Besos

Munchausen dijo...

El barón guarda celosamente el anonimato. ¿Todavía cuela si él y la profe son la misma persona?

Julieta dijo...

A propósito de la palabra "rancio", quiero contarles una historia sobre Cervantes que nos contó un profesor. Nos decía que era un "coleccionista de palabras": cada vez que leía o escuchaba una palabra que no conocía, se preocupaba en aprender su significado y una vez hecho eso, por usarla y usarla hasta que la agregaba a su vocabulario. Más allá de la anécdota, me parece una idea genial. Muchas veces uno obvia aprender el significado de una palabra porque es capaz de entender casi de la misma forma el sentido global de la frase, pero qué lindo es aprender, indagar en el lenguaje, entender un poquito más... De hecho, ya tengo un papelito blanco entre las páginas del libro que leo, para anotar lo que no sé, y no dejar pasar la oportunidad...

la profe dijo...

Es curioso, sabes cuándo me pasó a mí eso...leyendo Rayuela, una de las pasiones que comparto con el Barón. Leyendo Rayuela comprendí la necesidad de un diccionario panhispánico.

Julieta dijo...

Lo de que el Barón y la profe sean la misma persona... cabe dentro de las posibilidades, pero me desilusionaría mucho. Primero, porque qué capacidad de desdoblamiento, de hablar de cualquiera de los dos en tercera persona; segundo porque me ilusionaba conocerle; y tercero, porque no sé si era necesaria tanta historia para cautivarnos, lo hubiera logrado igual. De cualquier forma, a quien sea que escriba el blog, mi más sincera felicitación, porque ha logrado involucrarnos. Y si es la profe, sería lindo saber en quién se inspiró...
Por cierto, cuando el miércoles 1 a la mañana vi este post, lo comenté con "El gallego errante", y se sorprendió de la rapidez con que se había colgado, ya que decía que lo había enviado la noche anterior. Y yo, ingenuota, pensé en lo bien comunicados que estaban la profe y el Barón... Habrá que quedarse con la intriga hasta septiembre?

lexatin, lo mejor... dijo...

¡¡Que lo cuente!! No sé si vale...tan tarde. Yo suelo pedir perdón cuando me pisan...es un acto reflejo, de los de "acción-reacción" de toda la vida, ja, ja.

Julieta dijo...

Qué bueno leerte de nuevo por aquí, Lexatín!
Yo creo que para los cuentos de las putadas habrá que esperar a la vuelta de vacaciones... Pero por seguir sumando peticiones no hay problema!!