miércoles, 17 de junio de 2009

Ennui

Llevo una temporada de enervamiento (en el sentido etimológico). Después de un mes de mayo de gran dinamismo, en junio nos suspendieron todas las actividades formativas y tuve que llamar a una decena de personas para disculparme (les había asegurado que seguirían, y hasta septiembre no se les volverá a convocar). Encima, nos pusieron a hacer certificados digitales siguiendo un procedimiento en el que ha fallado todo lo que podía fallar y los manuales y dispositivos que pusieron a nuestra disposición (valga la redundancia) se han revelado un desastre. Los solicitantes de los certificados eran además las mismas personas a las que había impartido cursos en mayo, lo que añadía agravio al insulto, creo que se dice aproximadamente. Además, se percibe via correo electrónico que los responsables del proyecto están rayando la histeria a causa de todas estas dificultades, y pasan por fases de 'control freak' combinadas con 'cada palo aguante su vela'. Qué porculo, con perdón.

A mediados de mes hemos comenzado a dar clases a menores de 6 a 12 años, que se prolongarán hasta finales de agosto. Si ponerme a impartir lecciones de informática a mayores sin experiencia docente alguna me parecía complicado, dar clases a niños ya raya en la temeridad. Tuve que hacer yo mismo la convocatoria, como el flautista de Hamelin, llamando a alumnos que ni siquiera habían solicitado las clases. En consecuencia, me paso dos horas cada tarde viendo vídeos de Hannah Montana y haciendo recortables con las Bratz. Y no, no me parece una experiencia enriquecedora. Me parece el momento de recuperar el sano hábito de revisar las ofertas de empleo cada mañana. Por cierto, noto cierta bajada en su número y calidad (siempre las mismas becariadas), tal vez sea algo estacional, pero no deja de intranquilizarme.

9 comentarios:

Julieta dijo...

Bueno Barón, yo no te puedo alentar demasiado, cuando recién me recibí de profesora con 22 años fui a dar clases al último año de la secundaria y la verdad es que la experiencia didáctica no fue de las más felices... Ahí se nota la importancia de la motivación...
Pero bueno, dicen que cuando se comparte, la felicidad se agranda y la tristeza y los disgustos se achican, así que te animo a no "borrarte" tanto y volver con largas capitulaciones, sino a compartir tu día a día, que seguro te ayudará a no pensar luego en todo junto y a estar mejor... Saludos de una optimista...

Julieta dijo...

Por cierto, aunque siempre veo el vaso medio lleno, y me vino muy bien la práctica de la exposición en clase, me vendría bien que me animárais un poquito y me deseárais suerte, que mañana tengo la presentación del trabajo final del máster...

lexatin, lo mejor... dijo...

¡¡Hola!!

Vaya, más que aburrido, pareces agobiado. Yo que te iba a animar con la Montana...igual no tienes el asunto para ruidos.

¿Y lo de aplicarte lo del tipo del anterior post?.

Te deseo buena suerte en la búsqueda.

Julieta, si me permites, !buena suerte!

la profe dijo...

A ver a ver...que llegan nuevas y buenas noticias...como os comentaba la casa encendida no sólo tiene estudio de grabación sino que uno puede usarlo (previa petición y acuerdo con el técnico de sonido) para grabar su propio proyecto. Sí, sí, estudio y técnico de sonido ¿ qué más se puede pedir?

Las personas con las que hablé ayer son jóvenes y creen en los proyectos nuevos, diferentes, con carácter social...casualmente dos de ellas organizan talleres sobre comunicación y género. Va a ser que lo del género cobra importancia en los medios ( no iba tan desencaminada tu orientadora Barón).
Os recomiendo que os metáis en sonidera@lasonidera.org y por supuesto que investiguéis los cursos de radio de LCE, el martes os llevaré una maqueta de las piezas que montan los alumnos.

Mucha suerte para Julieta ( lo vas a hacer muy biene en tu exposición, no me cabe duda) y sí mucho ánimo para el barón, de peores charcos hemos salido.

Besos

Julieta dijo...

Bueno, podría haber salido mejor, la verdad. Me puse un poco nerviosa y he verbalizado pausas, pero estaba ilusionada y sabía del tema. Me ha sabido a poco, tenía que ajustarme a un tiempo y podría haber hablado mucho más... Me han halagado, en especial el profesor que me lo ha dirigido ha completado mi exposición con el marco teórico que utilicé y ha destacado mi desempeño...
También queda la doble sensación de la satisfacción de terminar bien y de cierta pérdida, ya terminé...
Y está claro que no hay dos experiencias iguales... Y ninguna mala!

la profe dijo...

Rescato lo de la doble sensación, la satisfacción y la despedida de algo en lo que puesto mucho empeño. Procesos de duelo cuando se cierra algo bonito.
¡Seguro que lo hiciste genial!

ENHORABUENA

Munchausen dijo...

Creo que en este blog se valora mucho lo que se podría llamar 'la gestión del cambio', eufemismo por 'la gestión del malestar'. Es que los cambios a mejor no nos empujan a la reflexión, salvo para algún neurótico que se ponga a pensar "¿Me lo merezco? ¿Me lo merezco?".

A mí me molestan mucho los 'cambios'. Donde la gente que me estima me indica amablemente que ven 'oportunidades', veo la mayor parte de las veces 'bandazos'.

Tengo 31 años, una carrera y un máster, ocho años de experiencia profesional, tengo flexibilidad laboral, no tengo deudas.

Yo no quiero que me hagan funcionario.

Yo quiero que me asignen a un proyecto que se caga la perra (ustedes disculpen el entusiasmo), que produzca riqueza y felicidad.

Yo quiero tener un efecto multiplicador.

Puede que esto sea vanidad insufrible por mi parte, pero si extrapolo mi situación a presumiblemente cientos de miles de jóvenes (¡todavía, pero ya por poco tiempo!), creo que la sociedad española la está cagando haciéndonos perder horas/talento en tareas menestrales en lugar de estar cambiando este país cuyo modelo marxista-ladrillista lleva dos años muerto (y aún no lo sabe).

Julieta dijo...

Barón, me veo en la obligación de contradecirte. Bueno, no es para tanto... de exponerte otra mirada, la mía, porque no puedo hablar en nombre de todo el mundo... A mí, por lo menos, todos los cambios me invitan a reflexionar. Si en un principio los veo negativos (porque ser, ser, las circunstancias no son, son en función de cómo las vivimos, qué sentidos les damos) intento ver qué puedo aprender. Y si me parece que es un buen cambio, investigo qué me llevó (qué me trajo) hasta ese lugar. Los cambios, buenos o malos, voluntarios o impuestos, son necesarios, no sólo porque nos hacen crecer sino porque sin cambios, no sé si las cosas tendrían sentido. Uno vive creciendo, aprendiendo, madurando cosas, y si no es para eso... entonces difícilmente encontrarás ese proyecto que te enriquezca y te haga feliz, además de no atarte a un puesto de por vida.
Ya lo sé, soy una optimista empedernida, pero bueno, al menos espero que veas las cosas de otra forma... Y si no, que sigamos comentando opciones.

Julieta dijo...

Os quiero dar las gracias a todos vosotros por animarme y apoyarme con la exposición, de verdad. Ya os conté cómo fue ese momento... la nota la supe ayer, es un 8. Más allá del número, rescato la satisfacción personal de saber que el trabajo que hice es lo mejor que podía dar. Y estoy contenta.