El miedo es siempre un mal consejero a la hora de ejecutar. Buscamos excusas para no enfrentarnos a la realidad y reconocer que a nadie le apetece ser juzgado ni que sus capacidades se pongan en entredicho. Muchas veces pensamos que no valemos para llevar a cabo una acción en concreto y, de repente, descubrimos que no sólo nos gusta, sino que también podemos desempeñarla decentemente. Cuando uno está en situación de desempleo no es recomendable desperdiciar oportunidades, creo que es necesario acudir a las entrevistas de trabajo. Igual el puesto no es “perfecto” para nosotros e igual no nos contratan, pero podemos aprender mucho sobre el proceso de selección, por ejemplo, o simplemente, y si hay habilidad, hacer contactos para el futuro.
En este sentido, pienso que, aunque haya que hacer un esfuerzo, merece la pena acudir a las entrevistas por muy lejos que esté el sitio o por muchas preguntas incómodas que nos hagan. Me refiero a que nadie va a venir a nuestra casa a preguntarnos si queremos trabajar y, por supuesto, nadie nos va a contratar a ciegas sin cuestionarse nuestro talento y profesionalidad: las “preguntas kriptonita” son necesarias.
Asimismo, cuando nos enfrentamos a una prueba para acceder al mercado laboral es relevante que vayamos dispuestos a todo y que dejemos de lado nuestras emociones, algo que a mí me resulta casi imposible, ya que suelo vivir mis experiencias con bastante intensidad, y eso muchas personas lo toman como una falsedad o una exageración, ya que sus emociones son limitadas y les es imposible alcanzar esas cotas de sensibilidad. Sin embargo, es necesario, hay que dejar a un lado las emociones y pensar que el objetivo es el puesto, aunque no nos guste mucho. Nuestra principal motivación sería, por ejemplo, afrontar el nuevo cargo como un trampolín para el futuro o pensar que optamos a un empleo que nunca hemos probado y a lo mejor nos gusta.
Mi opinión es que hay que estar en constante movimiento y no parar de hacer cosas, sea gratis o pagando, y si descubrimos que no nos apetece seguir siendo periodistas no se acaba el mundo y el sol sale por la mañana, hay que intentarlo todo. El victimismo y el “ya soy muy mayor para meterme en otra cosa” me parecen patéticos y muy cobardes. En mi caso, creo que nunca dejaré de estudiar, si acabo la carrera este año, después de hacer el máster, volveré a matricularme en otra cosa que me interese. En este sentido, los conocimientos que yo puedo tener sobre literatura me sirven a la hora de hacer un programa sobre esto y TODO se puede aplicar en la vida. De manera que, aprendes igual trabajando en una tienda que en Telemadrid, en el sentido del trato con los compañeros, la adaptación a nuevas percepciones, el integrarse en un grupo sin ser rechazado…, aunque hay que tener presente que en todos los oficios hay alguien que se dedica a ponernos en evidencia y que se vale de nuestros errores para destacar, porque no pueden hacerlo por sí mismos, pero con eso hay que vivir y no merece la pena pensar que todo tiene que ser perfecto y que si no es así, ese puesto no nos interesa.
Mostrando entradas con la etiqueta selección de personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta selección de personal. Mostrar todas las entradas
viernes, 25 de septiembre de 2009
viernes, 28 de agosto de 2009
Procesos de selección de personal, Leonor de Aquitania y la suerte
La Profe dice:
Publico con este titular para contestar al último comentario que hizo Leonor felicitando al barón y hablándonos de las bondades de su amiga, es una opinión que quiero “en primera página” porque introduce el tema que nos va a ocupar de aquí hasta final de curso y me parece importante.
Creo muy poco en las casualidades en lo que a procesos de selección se refiere. No digo que la suerte no juegue su papel, pero en porcentajes ínfimos. Creo que la suerte juega un papel importante a la hora de conseguir una entrevista, una prueba...porque muchas veces depende de estar en el sitio concreto en el momento adecuado. Sin embargo una vez que uno ha conseguido que nos conozcan, la suerte cuenta poco. Eso no significa que dependa única y exclusivamente de nosotros, de nuestras habilidades para afrontar la entrevista. El hecho de que no me seleccionen no significa que yo lo haya hecho mal, tampoco que tuve mala suerte (recordáis el día que hablamos de atribuciones éxito-fracaso…) sólo significa que otro lo hizo mejor. Que aportó algo diferente y más valorado por el entrevistador. Me diréis ahora ¿cómo sé qué valora un entrevistador? …eso ya lo contaremos en clase, pero a grandes rasgos nada que no sepáis a estas alturas de la película: Habilidades sociales, motivación/compromiso, resiliencia y capacidad de trabajo en equipo
Sin embargo para cada entrevista de trabajo debemos de hacer una investigación sobre los “valores” de la empresa a la que vamos.
Báiscamente afrontar con éxito una entrevista de trabajo consiste en demostrar y aplicar autoconocimiento y asertividad y como dice la virtuosa amiga de Leonor, hay algunas palabras claves, truquillos, golpes de impacto…que son fácilmente adquiribles (yo os los enseño, si os potáis bien)
Veréis como el trabajo está casi hecho, como sólo hay que pulirlo. En realidad el mayor peligro en una entrevista de trabajo no son las preguntas del entrevistador sino nuestra propia lengua, la mayoría de la gente que fracasa es porque se mete en jardines, cuenta cosas que no le han pedido que cuente y abre la puerta para que el otro indague donde no conviene.
De cualquier forma el martes comienza el entrenamiento, eso sí, somos muchos, y el tiempo apremia así que es probable que haya mayor moderación de comentarios y voy a solicitar puntualidad inglesa en la entrada a clase.
Me estaba acordando ahora de una preocupación que me surgió a la hora de implorar a Munchausen que crease este blog. ¿Y si no encuentra trabajo? , hubiese sido muy útil de todas formas pero menos lucido, menos esperanzador. Las dudas se disiparon rápido, precisamente en base a que, en mi experiencia, conseguir trabajo es cuestión de moverse y tener habilidades por lo que el fracaso de Munchausen era improbable. No creo que el hecho de que te hagan fijo en 4 meses, tenga relación alguna con la suerte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)