miércoles, 19 de agosto de 2009

Julieta al habla

Bueno, yo creo que me fui un poco por las ramas, de hecho mi texto no empieza con la frase. Lo escribí mientras tomaba solcito en la piscina, pero lo hice con todo el entusiasmo y pensando mucho. Espero que os guste la idea, aquí va.

El Barón nos da una pista: "ponerse en el lugar del otro", dice, es sólo una frase. Yo empezaría, precisamente, por analizar esa afirmación. Decir que una frase es sólo una frase, que la libertad es sólo una palabra... es una redundancia. No sé si me asignarán una etiqueta por lo que diré, pero el mundo que conocemos, es un mundo de palabras, frases, historias contadas. Alguien dirá que que en esta postmodernidad que nos toca vivir, la imagen es mucho más potente que las palabras... Y es posible que en algunos casos así sea, pero para poder ser interpretada, esa imagen necesita del lenguaje, ya sea escrito o verbal. El lenguaje nos completa, nos ayuda a comprender y comprendernos. A objetivar. Cuántas veces nos imaginamos cosas, pensamos, y sólo cuando ponemos todo es en palabras nos damos cuenta de que era un poco o muy loco, genial, absurdo... Hay veces incluso que no nos atrevemos por no verlo ahí, fuera de uno. Tal es la fuerza de la palabra escritas. Tal que a veces preferimos decir las cosas a la cara, antes que verlas ahí, como algo que ya tiene vida propia y puede perpetuarse. Pero esas disyuntivas nos las planteamos con las palabras que son especialmente significativas para nosotros. Otras, las frases hechas, las fórmulas de cortesía, las decimos muchas veces sin pensar en todo lo que suponen. Un “buenos días”, además de un saludo, es un lindo deseo para el otro; un “muchísimas gracias”, una enorme declaración de gratitud. ¿Pero las decimos en verdad con ese sentido? ¿O porque queda mejor decir “muchísimas gracias” que sólo “gracias”? Parece como si las palabras, de tanto usarlas, se gastaran y ya no sirvieran igual, y se hiciera necesario el superlativo. En Argentina, por ejemplo, en la década de los ’90, se fue adquiriendo entre los adolescentes el prefijo “re” para maximizar las cosas: “es re lindo”, “re malo”, “es re simpático”. Al principio fue un recurso que usaron otros, no nosotros, que nos reíamos del tonito con que se decía. Pero ya son (somos) pocos los que pueden expresar algo muy lindo, malo o simpático sin el “re” adelante. “Muy” suena a poco.

En estos días terminé de leer “El viaje del elefante”, de José Saramago, que bien merece un comentario aparte. Pero a propósito de las palabras, les cuento que lo leí con un lápiz a mano. El libro es un regalo y me lo apropié. Empecé a subrayar una palabra que no conocía e intuía básica para la historia –cornaca-, pero luego seguí subrayando otras menos imprescindibles aunque igualmente desconocidas, y terminé señalando también lo que me parecieron declaraciones magníficas. Una, en la página 255, habla sobre la utilidad de las frases y metáforas repetidas hasta la saciedad: “Realmente, la mayor falta de respeto para con la realidad, sea ella, la realidad, lo que quiera que sea, que se puede cometer cuando nos dedicamos al inútil trabajo de describir un paisaje, es tener que hacerlo con palabras que no son nuestras, que nunca fueron nuestras, vean, palabras que ya recorrieron millones de páginas y de bocas antes de que llegara nuestro turno de utilizarlas, palabras cansadas, exhaustas de tanto pasar de mano en mano y dejar en cada una parte de su sustancia vital.” Sigue hablando sobre la utilidad de la metáfora “arroyo cristalino” y de la confianza que tenemos en quien nos habla de ese arroyo...

Yo creo que algo similar pasa con “ponerse en el lugar del otro”: es una frase demasiado manoseada. Para mí, la manera de quitarles ese aire de fórmula a las frases hechas, consiste en hacerlas realidad, llevarlas a la práctica. Uno siempre sabe cuando el otro lo entiende, cuando de verdad está agradecido o arrepentido. Y entonces, un rato de escucha activa (interesante concepto), o sencillas palabras como “gracias” o “lo siento” son mucho más que suficientes. Si el sentimiento no es sincero, no hay superlativo que valga.

Y cuando sólo se trata de escribir, de transmitir lo que nos pasa de la forma más fidedigna, entonces hay que buscar las más bellas metáforas, como la que leí esta mañana, de Haruki Murakami en “Sauce ciego, mujer dormida”: “Parecía que hubiera venido alguien mientras yo dormía y hubiera esparcido polvo de silencio a manos llenas.”


Julieta

12 comentarios:

Julieta dijo...

Barón, qué rapidez, y qué lugar más destacado! Hasta en negrita está... Pero hazme un favor, quita el "Un saludo" del final, que queda bastante raro ahí...
Por cierto, te ha gustado? Seguro que tienes una opinión sobre todo eso de las palabras, no me dirás que no!

Munchausen dijo...

Ajustaré el tiro.

"Ponerse en el lugar del otro" es uno de nuestros fariseísmos domésticos, como cuando íbamos felices desfilando tras las pancartas del NO A LA GUERRA mientras hacíamos planes para ir el día siguiente a la playa.

No es malo ser un poco fariseo. La vida ofrece pocas ocasiones de cumplir con el espíritu de la frase. Recordando que "obras son amores y no buenas razones", y, con Manolo Escobar, incluso que "goles son amores". :D

la profe dijo...

A ver ... estoy Knockeada con la belleza de tu comentario Julieta.
Quiero buscar algunas citas que creo te gustarán y lo completarán. Para mí las palabras son lo más importante. Son las que construyen y ordenan el mundo, las que matizan. Me enfado a menudo cuando no encuentro la palabra que busco, la que más se acerca a lo que quiero transmitir, cuando tengo que conformamrme con un sinónimo, que no tiene los matices o connotaciones que busco. Lo dice Silvio en una de sus canciones " Ojalá se te acabe la mirada constante, LA PALABRA PRECISA, la sonrisa perfecta".
Pero de lo que verdaderamente hablas Julieta es de la genuinidad. Que constituye una de las palabras claves de las últimas corrientes en psicoterapia ( aquí, me salgo un poco del tema que nos ocupa, las cosas de la emoción...")
No sé...¿ Has pensado en hacerte psicóloga y estudiar un máster es psicoterapia relacional?, porque todo lo que cuentas y escribes hay personas que han tardado años en concluirlo.
Lo cuál me recuerda la importancia de escribir, ahí sí que uno siente la empatía, cuando lee algo que ya ha pensado y ...justo después un...¿ Y si lo hubiese escrito yo?/ A mí ya se me ocurrió, pero no se lo conté al mundo, no lo patenté ( si lo prefieren en términos bursátiles). ¿ Nunca os ha pasado leyendo a algún filósofo o pensador ..." pues no es para tanto si esto ya lo había pensado yo, si es evidente" ? Pues la próxima vez. ESCRIBIDLO.
De todas formas, que delicioso es leer lo que uno ha pensado/sentido, subrayar las palabras precisas de un libro ( yo también lo hago julieta), ¡qué conectado se siente uno en ese momento al mundo!, quizás eso sea la empatía.

Que alegría vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
me está viviendo.
Que hay otro ser por el que miro el mundo
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio”.

Pedro salinas

Quizás en este poema reside para mí la esencia de lo que denominamos empatía.

Julieta dijo...

Bueno, la verdad es que yo no me puedo resistir a darle las gracias a la profe. Esta debe ser la tercera vez que empiezo un comentario y cambio de idea.
La verdad es que no me he planteado seriamente la psicología como profesión, pero creo que puedo ser una buena escuchante, y buena replicante, dependiendo de lo que la otra persona quiera escuchar: no todos quieren la verdad...
Y tienes toda la razón con respecto a escribir, siempre pienso lo que has escrito tú.
Fue lindo volver a verte esta mañana.

Slowla dijo...

Empatía y compasión para mejorar la salud

Las personas con empatía son aquellas que tienen la capacidad de escuchar a otros y entienden sus problemas y motivaciones; son personas que tienen un alto reconocimiento social y popularidad, ya que se anticipan a las necesidades incluso antes de que los demás sean conscientes de ellas, sabiendo aprovechar las capacidades comunicativas de aquellos. El empático posee una mejor interacción con los animales, y hasta hay algunos animales que poseen ésta capacidad, como son los delfines.

Se relaciona con una alta dosis de inteligencia y se desarrolla más en personas que no han pasado miserias, que han crecido en un hogar en el que han sido aceptados con cariño y comprensión, y han recibido consuelo cuando lloraban o sufrían, en resumen, cuando sus necesidades afectivas han sido cubiertas en su infancia. De lo que se desprende que los que, al contrario han tenido una infancia dura y carente de afecto, son personas que tienen poco desarrollada esta capacidad.
Es la actitud de estar completamente disponible para la otra persona, olvidándonos de nuestros problemas o preocupaciones para ofrecerles plena atención, es decir, una atención de calidad en la que escuchamos y comprendemos sin emitir valoraciones o juicios.
La ausencia total de empatía es la de las personas alexitímicos y los psicópatas, quienes no guardan ninguna consideración por los sentimientos ajenos, incluso pueden utilizarlos para su propio beneficio.

No hay que confundir la empatía y otra emoción o sentimiento, la compasión, un movimiento del alma a través del cual un individuo, además de comprender y escuchar, desea aliviar el sufrimiento de otro, llegando incluso a sufrir por él. El apóstol Pablo afirmaba que la compasión es reir con el que ríe y llorar con el que llora, y la solidaridad se vuelve imposible si no viene acompañada de compasión.

Existen estudios que demuestran que poner en práctica trabajos de voluntariado, aumenta la sensación de entusiasmo asociado a ésta actividad, y se caracteriza por un incremento de energía y autoestima, generando una alta euforia. Tal vez sea por eso por lo que todas las actividades relacionadas con el voluntariado provocan esa serenidad del que ayuda y alivian las perturbaciones del estrés.

la profe dijo...

¡¡¡Veo que te has documentado bien!!! excelente trabajo

Leonor de Aquitania dijo...

Me han eclipsado todos vuestros comentarios sobre la empatía y no creo que sea capaz de añadir nada nuevo ni mejor, así es que, simplemente, chapeau!

Slowla dijo...

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA,ESTAMOS EN ELLO

Hoy estoy especialmente contenta porque hemos tenido una buena noticia y una primicia: la noticia ha sido que a nuestro ciberamigo-periodista le han hecho un contrato indefinido. Enhorabuena Munchausen!, si yo fuese la empresa, tendría mucho cuidado en ponerte unas buenas condiciones, ya que no se puede descartar que uno de esos caza-talentos ronde el ciberespacio.
Por otra parte, gracias a la profe, ahí va la primicia:
!!El Tiom de Radio tendrá buenas noticias en breve!!
Saludos cordiales

Julieta dijo...

Sí, desde luego que en estos tiempos de crisis son buenas noticias que animan.
A veces uno tendría que recordarse a sí mismo (y al resto, por qué no) que "hoy puede ser un gran día". Todos los días tienen su magia. Hasta los lunes.

Munchausen dijo...

Té y empatía.

Saludos a todos. ;)

Leonor de Aquitania dijo...

Yo también me uno a las felicitaciones para el Barón. Hoy en día no es nada fácil conseguir nada, desde luego, y menos un contrato indefinido!!! Hablando de búsquedas de empleo, me gustaría comentar un caso que siempre me ha extrañado por lo especial que es.
Tengo una amiga, una muy buena amiga, que desde que la conozco, jamás le ha faltado trabajo dentro del mundo de la comunicación, no del periodismo, y mira que ya es difícil.
Lo comento porque es un caso que siempre me ha llamado mucho la atención. Actualmente, acaba de dejar su trabajo (un gran puesto), y en apenas dos semanas ya ha encontrado otro mejor.
Hace tres días comí con ella y por curiosidad le pregunté cómo coño hacía las entrevistas.
NO me contesto nada en especial, o al menos nada que no sepamos.
Destacó las típicas palabras, seguridad, convencer, trabajo en equipo, experiencia, esfuerzo... bla, bla, bla...

Simplemente quería comentarlo porque siempre la he admirado por la facilidad que tiene en encontrar y conseguir lo que se propone.
Debe haber algo más tras esa complicada cortina que es la entrevista laboral.

la profe dijo...

pégate a esa amiga.