Mostrando entradas con la etiqueta Velázquez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Velázquez. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de febrero de 2009

Va a ser cierto lo de los espías

A lo mejor me he convertido en líder de opinión, por posicionamiento google gracias a mi affaire con la investigadora Carmen B. Palomares (ese verano maravilloso que pasamos en Villa D'O Bonzo). El caso es que los espías de Esperanza Aguirre se han debido de enterar de mis escarceos con la agencia municipal de empleo de su encarnizado enemigo, el sr. Faraón, pues acaban de mandarme una citación del servicio regional para una tutoría individual, que yo no había solicitado.

¿Y la tutoría esa, en qué consiste? No tengo ni idea.

He pasado la semana cerrando cosillas pendientes: un proyecto de mudanza, una baraja de Magic tuneada para un amigo. Febrero se me ha terminado por sorpresa sin haber realizado nuevas acciones de empleo dignas de mención. Así que voy a enumerar unas cuantas webs de empleo y alejarme del ordenador silbando. El miércoles que viene me vuelvo al pueblo unos días, pero rellenar todos esos formularios mantendrá a los lectores ocupados, espero.

Sin otro orden en particular:

LinkedIn: es una red social profesional, dirigida más bien a miembros de la Generación Tapón.
Hacesfalta.org: trabajo en oenegés (hay un montón), también remunerado.
Clasificados El País: no esperen puestos de redactor, obviamente.
Laboris, Infojobs, Trabajar.com y Periodistas.com, CompuTrabajo, Monster: hay que estar en todas.
Infoempleo: es nefasta, por lo menos para los ítems redactor y periodista.
El Corte Inglés, Fnac: mejor que pasar hambre.

martes, 17 de febrero de 2009

Decíamos ayer

El ejercicio de ayer con Félix de Azúa era eso de decir SÍ negando con la cabeza o esconder el dinero a la vista de todos sobre la mesa para que no lo encuentren los ladrones. La clave de falsación del párrafo sobre Velázquez no la da que no hayamos oído hablar antes de las investigaciones de Carmen B. Palomares o de la villa portuguesa D'O Bonzo, sino en la biografía de Bacon, llena de pipas, que ocupa el resto del artículo. Sin embargo, la tesis (la vida del artista altera nuestra percepción de su obra) ve centuplicada su pertinencia por el engaño. Comprobado lo cual, debemos considerar:

1. Soy más tonto que el Lazarillo tomando las uvas de tres en tres.

2. El interés informativo sigue incluso desmontada la broma: había que llamar a De Azúa.

3. El País habría debido rechazar el artículo. No era ese su sitio (tal vez, el suplemento cultural Babelia).

4. Arcadi va a matarlo.

5. Entre Arcadi y De Azúa, el periodismo es como elegir entre el sargento Barnes y Elias en 'Platoon'. Lo malo es que no sabría decir cuál es cuál.



P.S. Je, je, je... Google me ha indexado bajo el término de búsqueda 'Carmen B. Palomares' y estoy recibiendo visitas de la Universidad del País Vasco, Televisión Española, el CSIC y la UNED, entre otras IPs, aparte de un porrón de particulares... ¡Hola, amigos!

lunes, 16 de febrero de 2009

Una de perioogle

Si por mí fuera, me quedaría desempleado siempre, porque tengo una fuerte vocación de pertenencia a las clases pasivas (claro que los parados somos 'activos'; la maldición bíblica nos puede caer en cualquier momento en forma de recomendación de un amigo, un familiar o ex compañero). Me encanta levantarme a las diez de la mañana (claro que esto se debe al horario periodístico, que implica entrar a las once y salir cuando Dios dispone), desayunarme con todas esas ofertas de trabajo internetiles para las que estoy insuficientemente cualificado y luego hacer una parada camino del mercado en una cafetería que esté suscrita por lo menos a dos periódicos (no valen gratuitos, que son una castaña). Por 1,20 euros alemanes, ahora mismo leo El País y El Mundo, me tomo un café y ejerzo mis derechos de fumador pasivo. Se lo dije, tengo vocación de clase pasiva.

Sorpresón hoy en El País: escribe Félix de Azúa un largo artículo sobre la exposición de Bacon en el Prado. Es una refutación de la teoría artística que establece que la vida del artista es un elemento despreciable en el análisis de la obra. Incluyo el párrafo que me ha dejado ojiplático:

Concluyo con uno de los últimos casos, pero uno de los más chocantes. Cuando Carmen B. Palomares descubrió el acta de nacimiento de Diego Velázquez en un archivo de la villa D'O Bonzo y constató con perplejidad que había sido inscrito como Isabel Velázquez, no daba crédito a sus ojos. Una exhaustiva investigación posterior en obispados, hospitales y cárceles portuguesas constató que Velázquez era una chica, que nunca aceptó su identidad sexual, que desde la adolescencia usaba bigote de guías subidas (pegado con resina de pino), que tuvo altercados constantes con el párroco de D'O Bonzo hasta que éste la puso en manos del guardia municipal. Su huida de la ergástula, su aparición en Sevilla ya muy maquillado (aunque nunca pudo disimular las caderas, harto abultadas incluso para un pintor), su vida posterior con matrimonio de provecho incluido, todo hasta el célebre episodio en que el rey le pinta la cruz en la solapilla (una evidente deconstrucción del bigote), son cosas que sólo se han sabido en los últimos 50 años. Desde entonces la obra de Velázquez y sobre todo la célebre 'Venus del espejo', en el cual se refleja el rostro sin afeites del pintor, han sufrido un verdadero cataclismo. El mismo que usted puede ahora constatar en la exposición Bacon.

Esto sí que acojona. ¡Hombre muerde perro, lo dice el periódico más vendido de España! El periodista Google que llevo dentro necesita más información. Una cosa es que demuestren que el Coloso no es un cuadro de Goya y otra que Velázquez fuera una señora. Pero no hallo rastro de Carmen B. Palomares ni de Isabel Velázquez ni de Villa D'O Bonzo. Todo esto es muy raro. No es 28 de diciembre ni 1 de abril y Félix de Azúa no es lo que se dice un bromista (o a lo mejor sí, como el terrible Thomas Bernhard, que entendía su novelística como un ejercicio de humor). Aguardo con impaciencia mañana las cartas al director.

Y el segundo shock del día, se despide Pisitófilos, el comentarista que, desde hace más de cinco años, ha sido a los foros y bitácoras de economía lo que Atleta Sexual fue al blog de Arcadi Espada: uno hacía ctrl+f para buscar directamente sus aportaciones. Los pp.cc., pisitófilos creditófagos o -ir siempre hablaban de sí mismos como un colectivo, protegidos por el anonimato para decir las cosas que los agentes de lo que ellos llamaban La Comedia de Gallinas del Pisito, esto es, la burbuja inmobiliaria que ha dejado el país hecho unos zorros, no pudieran tomar represalias. El mero Google tampoco era una herramienta útil para desentrañar su identidad. Señores, hay que moverse, usar el teléfono, ir a las universidades, fastidiar a los funcionarios, irse de copas con los agentes de la ley para descubrir estas cosas... pero a mí no me molesten, que ahora mismo no me están pagando por ello.